Un nuevo sol salió para mi
Por Javier García
Hola, espero que lo que te cuento sea de animó y te ayude también a vos. Mi nombre es Javier García tengo 25 años y soy soltero. Nací en la ciudad de San Ramón, perteneciente al Departamento de Canelones, Uruguay. Hoy tengo esperanza, cosa que no siempre fue así desde niño.
Mi infancia fue difícil. A papá no le funcionaban las cosas en los diferentes puestos laborales que ocupaba. Realmente el sustento familiar fue una constante batalla. ¡El pan diario no era algo sencillo!. Por otra parte mi mamá sufría problemas psiquiátricos. Y además se hacía la vida imposible con la madrastra de mi papá, en cuya casa vivíamos. Esto provocaba trastornos fuertes para la los dos hermanos que erramos. Vivíamos en una constante inestabilidad económica, emocional y familiar.
Cuando tuve quince años papá enfermó. Fue tan terrible que murió seis meses después. Le ayudaba a tomar la ducha, afeitarse, cambiarse la ropa, en su higiene personal y hasta a comer. Estuve junto a su cama hasta el final con dolor. Realmente todos sufrimos, especialmente mamá. Entonces ya estaba Luis, mi hermano menor, entonces con tres años de edad. Durante ésta época estudiaba en la Enseñanza Secundaria y trabajaba en la temporada de vacaciones pero ... dejé todos los estudios. Y mis ganas de trabajar desaparecieron.
Mi sobrevivir era un "día nublado". De niño ya me había emborrachado con siete años. Pero después del fallecimiento de mi padre fue peor. Creció mi adicción no solo al alcohol sino a la marihuana, más continuos problemas familiares. En verdad hoy veo que también incluían una gran crisis espiritual. Estaba endemoniado.
La violencia y la depresión (sin soportarme a mi mismo) me controlaban. Con amigos llorábamos juntos por cosas que nos sucedieron. Mi apariencia primero fue de "punk", después "hippie", pero siempre intentando llamar la atención deseando ser alguien.
Un día dos Señoras me hablaron de Cristo. Rompí y escupí en sus caras los volantes que regalaban y las insulté como bien sabía. A pesar de la manera tan vulgar que les trate, mostraron amor y paciencia. De todas maneras me invitaron a una reunión en la iglesia. El lunes fui a ver que tal sería. Sentado al final escuché el sermón y algo especial sucedió en mi interior. El pecado y desobediencia me habían tenido como esclavo, impotente. Entonces decidí darle el control de mi vida en ruinas a Jesucristo tal como lo enseña la Biblia. Sentí como que una gran carga caía de mis hombros.
De ahí en delante comencé a ser una nueva criatura. ¡Fue una experiencia alucinante! Hoy soy libre y deseo continuar madurando. Quiero vivir, amar mi familia, trabajar y superarme. El Señor lo hizo ¡Gloria a Dios! Siento como que un nuevo sol haya salido para mi.
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Javier García actualmente es Director de Jóvenes del Centro Evangélico, Canelones-Uruguay. Este testimonio ha sido escrito por el protagonista, junto al editor del sitio Creer y Pensar.