Mente sana en cuerpo sano
Sergio A. Ramos González, M.Div.
"Mente sana en cuerpo sano" así reza la conocida frase de Platón (428 a.C), uno de los principales filósofos de la antigua Grecia y discípulo de Sócrates. Pero el reconocimiento de factores y salud mental no fue interés exclusivo de su época. La Enciclopedia de los problemas sicológicos expresa que los individuos mentalmente deficientes o débiles mentales comprenden aproximadamente el 21 a 22 % de la población de los EE.UU.. Por lo común se clasifican en tres grandes categorías: idiotas, imbéciles y débiles.
Nuestras diversas comunidades modernas no pueden ni deben estar ajenas a esta abrumadora realidad: La salud mental es importante. Obviando el factor innato, el elemento fundamental es el cultivo de hábitos mentales saludables. ¿Tiene algo que decirnos la Biblia al respecto? ¿Le ha importado a Dios la mente del hombre o solamente sus áreas "espirituales"?
• La mente a la luz del concepto bíblico.
La mente es presentada por el Nuevo Testamento bajo el término griego Nous. Dicho vocablo connota la idea de el asiento de la conciencia reflexiva, comprendiendo las facultades de los sentimientos, juicio y determinación.
Pongamos atención a la diferencia entre mente y cerebro. Mientras que este último es el órgano físico, ubicado en la cabeza humana. Es material y esta compuesto por neuronas, sangre, etc; la mente consta de las facultades intelectuales, inmateriales, que de hecho utilizan el cerebro y el sistema nervioso para expresarse. Cuando alguien se emociona, una manifestación de ello suele ser el llanto. Las glándulas que segregan las lágrimas no son los sentimientos, son el órgano físico que los expresan. La mente es entonces parte del ser espiritual del hombre.
• La mente puede estar enferma y corrupta.
Considerada como parte del ser interior del hombre, la Biblia tiene cosas interesantes que enseñarnos acerca de la mente. Presenta a la mente del pecador como corrupta, enferma y fuera de su propósito original. Esto a razón del daño imputado por la desobediencia que toda persona a cometido. Recordemos que está escrito: "por cuanto todos pecaron" (Romanos 3:23; RVR)
La mente de pecado es enemistad con Dios: "la mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios. pues no se somete a la ley de Dios, ni es capa de hacerlo." (Romanos 8:7; NVI). También la mente de pecado está cegada por Satanás: "el dios de este mundo [Satanás] ha cegado la mente de éstos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, ... " (2 Corintios 4:4; NVI). Por último la mente de pecado está moralmente contaminada. Jesús dijo: "Porque de dentro del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia, y la necedad" (Marcos 7:21; NVI).
Puedo recordar una clara imagen de mi quinto año liceal. Una de las tantas tardes de estudio me llamó intensamente la atención una frase escrita en el T-shirt del compañero sentado frente a mi. Decía: "Armas no matan personas, personas matan personas". Las armas no son violentas. El corazón contaminado de las personas que las diseñan, fabrican, compran y usan son las violentas. El homicida antes de apretar del gatillo, asesinó en su cabeza muchas veces su víctima. ¡Consecuencia de una mente enferma por el pecado! Área en la que solo Cristo es especialista.
• La mente puede cultivarse saludable.
El primer paso lo da Dios al cambiar el corazón del hombre. Esta transformación es conocida con el término: Regeneración. Dicha experiencia, que solo Dios puede provocar, es presentada por Jesús como un "nuevo nacimiento". El registro bíblico dice: "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es: y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es." (Juan 3:3-6).
También es presentado como una nueva criatura con una vida limpia. "De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17). Esta es la propuesta de Dios, cambiar todo nuestros dolores y experiencias frustrantes por su esperanza. Crear en nosotros literalmente una nueva persona. Mente nueva en corazón nuevo.
Un segundo aspecto del cultivo mental saludable consistirá en la constante atención en mantener activa la pureza y salud mental. Así dice la Biblia: "No se amolden al mundo actual, sino sean transformados por medio de la renovación de su mente" (Romanos 12:1). Eres lo que piensas la mayor parte del tiempo. El mantenimiento siempre es más barato que comprar nuevo. Tomando como ejemplo el motor de un automóvil, diríamos que es necesario hacerle adecuadamente los cambios de aceite y filtro, a esperar que se dañe totalmente. Al hablar de la mente no podemos "comprar" una nueva a gusto. Es parte del ser y se necesita mantener saludable consecuentemente, día tras día. Dios puede y quiere "reprogramar nuestra computadora" intelectual-emocional. Entonces seré responsable, con su ayuda, del mantenimiento.
• ¡Práctica hábitos mentales sanos!
Aquí hay algunas sugerencias para vivir. No pretenden ser recetas infalibles, pueden variar según la situación y la persona. Sin embargo contienen recomendaciones que beneficiarán a quien sea que las practique.
1. Evita situaciones y cosas que sabes que te perjudican. Lugares, objetos, personas que no te ayudan a mejorar.
2. Usa sin abusar del televisor y la computadora. Debes lograr decidir, prescindiendo de ello y cosas similares.
3. Cuídate de conversaciones sobre tema inadecuados.
4. En lugar de edificar, recordando y luchando con tu pasado infeliz, supéralo. "Encomienda a Jehová tus caminos y tus pensamientos serán afirmados" (Proverbios 16:3).
5. Decide desarrollar diariamente el potencial humano y espiritual que Dios te ha dado.
Un hombre soñó por días con dos toros peleando duramente. Uno era negro y el otro blanco. Preocupado por la situación éste hombre acude a un anciano sabio y le pregunta: ¿Cuál ganará? A lo que respondió el hombre de experiencia: "Al que alimentes más". Ganar la batalla de la mente es para valientes. "Mejor es ... el que se enseñorea de su espíritu que el que toma una ciudad" (Proverbios 16:32). Antes de Platón, el único Dios creador, no solo conoce, pero también nos da la posibilidad de experimentar una "mente sana en cuerpo sano".