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Nuestros amados impetuosos
Pr. Fabio Romero
Andrés cerró la puerta con violencia. Momentos antes, como solía hacerlo, llevó por delante la mesita del living. Gabriela se quedó pensativa. Por unos segundos, sus recuerdos volaron atrás ¡cuánta nostalgia! Le parece irreal que el tiempo hubiera transcurrido tan velozmente. Creería fue ayer cuando por primera vez tenía a ese pequeñito tan bello en sus brazos. Era su bebé... y ahora ya todo un joven, con su voz casi desconocida y sobre pasándola en estatura.
La adolescencia es una etapa en la cual los padres debemos aprender a conocer a nuestros hijos con el fin de ayudarles. En el presente escrito, trataremos del cambio, del carácter y de los pasos necesarios para hacerlo posible.
La etapa de cambio que afrontan los adolescentes.
La adolescencia es una etapa en la vida de nuestro hijos que llega a sorprendernos. Su sello inconfundible son los grandes cambios físicos. Desalojados de la niñez, esperan encontrar su lugar en la vida. Están buscando su identidad y propósito. El dilema mayor del adolescente, es cómo controlar esos cambios. ¿Qué hacer con ese nuevo joven que ven frente al espejo?
Dentro de las nuevas sensaciones que experimentan, quizás la más significativa es su interés por el sexo opuesto. Es el despertar a una perspectiva deferente de su sexualidad. Dicho despertar, es un tema que debe ser tratado con delicadeza, muchos adolescentes no logran controlar esa situación y dañan prontamente sus vidas. Los padres debemos aprender a dialogar en forma madura con nuestros hijos. No les impongamos tabúes, hay que enseñarles la realidad y los peligros del sexo fuera del contexto bíblico.
Antonio López Corella nos refiere: "Lo deseable sería que los padres fueran amigos y confidentes de sus hijos, pero no es así. En una encuesta realizada por el Centro de orientación familiar (entidad católica) se dialogó con más de un millar de adolescentes. Solamente un diecisiete por ciento dice haber recibido instrucción sexual y el ocho por ciento manifestó que acudiría a sus padres para consultarlos". Los padres tenemos un gran desafío por delante: Llegar a comprender a nuestros hijos y ayudarles. Para dicho fin se hace necesario entender su carácter y el por qué de sus reacciones.
Carácter y reacción de los adolescentes.
Hace casi tres décadas, juntamente con el comienzo del movimiento denominado "Hippie", los jóvenes comenzaron a mencionar a un "abismo generacional". Designaron así, a la brecha que encontraron entre los adultos y ellos. A ésta, la señalaron como consecuencia de la falta de diálogo.
Hemos de reconocer, que nuestros adolescentes encuentran una barrera que los separa de los adultos. Ellos no comprenden el mundo de los mayores. Quieren entender las razones y no una imposición dictatorial. Lamentablemente los padres les exigimos en términos de adultos. También existen padres opresivos con sus hijos, sin discernir que tal actitud solo enciende aún más las llamas de rebelión de nuestros amados jóvenes.
Como consecuencia de lo anterior, su carácter y estado de ánimo es continuamente alterado. Un conocimiento de esas reacciones, hará padres más comprensibles. Dice sobre esto Rice: "Encuentra en sí mismo emociones extrañas y reacciones que no tenía antes", más adelante agrega: "tiene que aflorar la paciencia en el adulto".
Los padres notamos con preocupación, cómo el adolescente, cómo el adolescente se autorretrae y parece como si nada le interesara, "el es totalmente egoísta" señala Rice. ¿Acaso se tornaron insensibles y han perdido el amor por su familia? No, ellos no han dejado de amar a sus seres queridos. Solo temen expresar sus sentimientos, ante la posibilidad de verse como niños.
Reacciones propias que los desorientan, y en ese estado de emociones están enviando señales en pedido de ayuda. ¡Los padres debemos captar en forma urgente tales señales!
La ayuda que necesitan los adolescentes.
La adolescencia, es la edad donde muchos se alejan de la iglesia para no volver. Como nunca antes, ellos se ven enfrentados a pruebas mayores. Todo lo que la sociedad moderna produce como entretenimiento, deja mucho que desear. La televisión inculca modelos perversos en los jóvenes. Les enseña cómo asesinar, robar, cómo burlarse de toda moralidad. Maestros no deseados instruyen a nuestros hijos a través de ella.
Ante toda ésta tormenta que arrecia contra nuestros hijos, el hogar debe ser un referente para ellos. La familia debe ser un refugio para todo adolescente confundido. Rice lo explica gráficamente: "si no reciben esto en casa, lo van a encontrar en otro lado". Evadir la crisis de los adolescentes, es un acto de irresponsabilidad. Hindinson nos dice que "hay que reconocer que los problemas con nuestros adolescentes son muy reales y deben ser tratados en consecuencia". ¿Cómo podemos ayudarle en forma práctica y eficaz? Detallamos algunas consideraciones que nos parecen pertinentes:
Aprendamos a escucharles.
Enseñémosle con paciencia acerca de los beneficios de la obediencia, especialmente a la Biblia..
No les ahoguemos con imposiciones dictatoriales.
Señalémosle que están bajo una autoridad que los ama y los entiende.
Oremos por ellos.
Procuremos que la iglesia tenga un espacio especial para los adolescentes.
Comprendamos que ellos también tienen días difíciles
Juventud, divino tesoro
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
Y a veces lloro sin querer.
Rubén Darío.
¡Qué gran razón tenía Rubén Darío! Ocurre que a veces valoramos las cosas cuando ya no las tenemos. La adolescencia, es una época hermosa en la vida de nuestros hijos. Debemos guiarles a pasar con alegría ésta etapa tan importante. La mejor actitud que podemos tomar los padres, es aprender a conocerlos y proponernos ayudarles.
| Material consultado:
S. Rice. El hogar cristiano Editorial CLIE
A. L. Corella, Consejos para la familia Biblioteca Editorial Divulgación
E. Hindinson, La familia total. Editorial CLIE. | Lectura sugerida: 
CÓMO RELACIONARSE MEJOR: manual de técnicas para desarrollar relaciones más satisfactorias, dinámicas y duraderas. por Sergio Altesor Ramos. |
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